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El ciclo sueño - vigilia

- 01:05 Para vivir mejor

El tálamo, al igual que su hermano menor el hipotálamo, interviene a la hora de regular el ritmo con el que la sensación de sueño va y viene. Esta función, además de ser fundamental para regular toda la actividad nerviosa en general, también está relacionada con la siguiente.

La atención y la conciencia

Recientes investigaciones indican que el tálamo podría tener un papel muy importante en la aparición de la consciencia y todo lo que está relacionado con ella; desde la capacidad de pensar en los propios pensamientos, hasta el uso del lenguaje, pasando por la capacidad de centrar la atención en informaciones concretas según los objetivos que se tengan en cada momento. Sin embargo, es importante señalar que esos procesos relacionados a los estados conscientes no son la consciencia en sí misma, aunque aparecen en paralelo. No podemos centrar nuestra atención en nada cuando no nos damos cuenta de que existimos, y tampoco podemos hablar ni reflexionar; pero cuando estamos conscientes, hay aspectos de la atención y del lenguaje que están más allá de la consciencia. Además, todos estos procesos mentales tan complejos relacionados con el pensamiento abstracto requieren de la participación de muchas áreas del cerebro, no solo del tálamo; esta parte del diencéfalo es un componente necesario pero insuficiente a la hora de hacer que el pensamiento, la atención y el lenguaje tengan lugar (algo que se puede decir de prácticamente todas las partes del cerebro, porque todas trabajan de manera interconectada). Como el tálamo está tan bien conectado con muchas áreas de la corteza a la vez, podría ser capaz de intervenir en la sincronización de la actvidad neuronal necesaria para que se mantenga el nivel de consciencia.

La regulación de las emociones

El tálamo no solo está conectado con circuitos que llevan información sensorial, sino que también interactúa con vías neuronales que participan directamente en la aparición de estados emocionales. No en vano el tálamo está rodeado por el sistema límbico. Así pues, el tálamo integra estas dos vías y trabaja juntando estos dos tipos de información, haciendo que las emociones afecten a lo percibido y viceversa. Además, recibe información del hipotálamo, que a su vez interviene directamente en la regulación de las emociones y de la segregación de diferentes tipos de hormonas en el torrente sanguíneo.

Síndrome talámico: características

El síndrome talámico, también conocido como Síndrome de Déjerine- Roussy, se caracteriza por los siguientes síntomas: hemiparesia leve transitoria, hemicoreoatetosis, hemihipoestesia, hiperalgesia, alodinia y hemiataxia con astereognosia de intensidad variable. Este síndrome se presenta ante lesiones de los núcleos posteriores del tálamo. Las manifestaciones clínicas producidas por lesiones talámicas son muy diversas (ya que abarcan muchas vías), poco sistematizables, relativamente infrecuentes y poco conocidas por el médico clínico, aunque podemos concretarlas. Este síndrome se describió por primera vez principios del 1903, cuando Jules Joseph Dejerine y Gustave Roussy estudiaban hechos clínicos y patológicos del síndrome talámico. Su descripción inicial del síndrome talámico se mantiene hasta la actualidad, y pocos cambios se han añadido a este en los últimos 100 años, aunque Lhermitte en 1925 y Baudouin en 1930 hicieron importantes contribuciones para definir las características de la hemorragia talámica. Por otro lado, Fisher enfatizó los trastornos del lenguaje y alteraciones de la motilidad ocular producidos por lesiones talámicas. Así, por otro lado, veinte años después de esa primera descripción, Foix, Massson y Hillemand, otros investigadores, demostraron que la causa más común del síndrome era la obstrucción de las arterias talamogeniculadas (ramas de la arteria cerebral posterior).

Síntomas

El síntoma más angustiante del síndrome talámico es el dolor; se trata de un dolor generalmente intratable, intenso, incapacitante y constante. El dolor talámico es de origen central, es decir, su origen se encuentra en la corteza cerebral. El dolor, además, es refractario y desagradable, y se resiste a la medicación analgésica. Los dolores se presentan generalmente como síntoma inicial en 26 a 36% de los pacientes. La sensación de dolor es urente y lacerante, y está comúnmente asociada a hiperestesia dolorosa en la misma distribución. Esta hiperestesia se define como una sensación exagerada de los estímulos táctiles (como por ejemplo la sensación de cosquilleo). Otros síntomas importantes en el síndrome talámico son las parestesias, una hemiparesia leve transitoria, hemicoreoatetosis, hemihipoestesia, hiperalgesia, alodinia y hemiataxia con astereognosia de intensidad variable. Concretamente, los pacientes con este síndrome manifiestan una pérdida sensorial contralateral a la lesión en todas las modalidades. Además, también aparecen trastornos vasomotores, disestesias severas del hemicuerpo involucrado y a veces movimientos coreoatetoides o balísticos.

Causas

La causa del síndrome talámico es una lesión en el tálamo. Concretamente, dicha lesión implica a los núcleos inferior y lateral. Las lesiones más comunes del síndrome talámico son de origen vascular (accidentes cerebrovasculares), aunque también existen lesiones de otra naturaleza, como por ejemplo las de origen metabólico, neoplásico, inflamatorio e infeccioso. Por otro lado, haciendo alusión al origen vascular del síndrome, los infartos talámicos generalmente son debidos a la oclusión de una de las cuatro regiones vasculares mayores: posterolateral, dorsal, paramediana y anterior.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome talámico implica principalmente el dolor asociado. Antiguamente, el tratamiento se basaba en neurocirugía, con intervenciones como talamotomías (extirpación de una pequeña área en el tálamo), mesencefalotomías (extirpación del mesencéfalo) y cingulotomías (sección del cíngulo). Sin embargo, se han establecido nuevos tratamientos neuroquiúrgicos como la estimulación de la médula espinal, la estimulación de la corteza motora y la estimulación cerebral profunda crónica, mediante técnicas de aproximamiento con estereotaxia (La estereotaxia es un método utilizado en neurocirugía y neurología que permite realizar biopsias de cerebro y procedimientos mínimamente invasivos). Por otro lado, también se han utilizado otros nuevos tratamientos en los últimos años, a partir de medicamentos opiáceos, antidepresivos tricíclicos y analgésicos-antiepilépticos (por ejemplo la gabapentina).

Conclusión

El tálamo es una de las partes del cerebro más grandes y, además, parece tener un rol en multitud de funciones que ni se parecen demasiado ni tienen que ver mucho entre sí en un primer vistazo. Sin embargo, esto es un reflejo del propio funcionamiento del sistema nervioso, en el que todo el rato, con independencia de si dormimos o estamos despiertos, multitud de procesos se están llevando a cabo en paralelo y a la vez de manera coordinada. También tiene un papel muy relevante en la aparición y mantenimiento de los estados de activación cerebral responsables de que nos mantengamos conscientes de nuestra propia existencia y de lo que ocurre a nuestro alrededor. Esto ha hecho que el tálamo haya llegado a ser considerado “el interruptor de la consciencia”. Sin embargo, el tálamo en sí mismo no es la parte del cerebro en la que “reside” la consciencia. Suponer esto sería como pensar que dentro de nuestra cabeza existe un duendecillo con consciencia propia que está rodeado de materia no consciente tal y como lo haría el piloto de un avión; es decir, nos haría caer en el dualismo de filósofos como René Descartes. Actualmente se entiende que la consciencia es el fruto de la actividad de varias partes del cerebro (entre las que destacaría el tálamo) trabajando entre sí a gran velocidad y de manera coordinada, y por consiguiente este estado mental no puede ser reducido a una sola estructura.

Por el Lic.
Mariano Vega
Botter
Neuropsicólogo

Por el Lic.Mariano VegaBotter

Neuropsicólogo

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