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"Trunge" le dijo no a la "mafia" del tenis

Según declaró luego el tenista en el TIU, le ofrecían entre 2.000 y 3.000 dólares por cotejos de Future, entre 5.000 y 10.000 en Challengers, y entre 50.000 y 100.000 por encuentros de ATP si perdía los partidos que le decían.

- 00:00 Deportivo

Contactar por teléfono o las redes sociales al tenista santiagueño Marco Trungelliti cuando estaba en el exterior logrando importantes triunfos, era una misión imposible. Jamás contestaba los llamados a su celular, los mensajes de whatsapp, ni mensajes a sus cuentas.

Lo que no se sabía hasta ayer era que el santiagueño debió tomar esa determinación ante el hostigamiento que vivía desde el 2015 por parte de la mafia del tenis, cuando rechazó el ofrecimiento para arreglar partidos a cambio de jugosas sumas de dinero. A pesar del temor, consideró que lo correcto era hacer la denuncia ante el organismo internacional Unidad de Integridad del Tenis (TIU por sus siglas en inglés).

Así lo hizo y comenzó una larga investigación que terminó en un escándalo cuando tres tenistas argentinos, Patricio Heras, Nicolás Kicker y Sebastián Coria fueron sancionados, aunque solo los dos primeros por arreglar partidos (Coria por no denunciar que fue contactado).

Además del hostigamiento de la "mafia del tenis", Trungelliti también tuvo que sufrir el destrato de algunos colegas y del mundo del tenis en su propio país. Esto lo llevó a mudarse a Andorra junto a su esposa. Desde hace una semana se encuentra en la Argentina por su participación en dos torneos en Córdoba y en Buenos Aires. En Córdoba volvió a sentir ese destrato de algunos colegas, entendiendo que "Trunge" entregó o "buchoneó" a los tenistas argentinos.

Harto por esta situación incómoda, en una entrevista con el diario La Nación, el santiagueño contó por primera vez este ofrecimiento ilegal que recibió y por el cual declaró y que sólo se conocía en un círculo tenístico. "No soy un topo ni un buchón", aseguró el deportista santiagueño que recorre el mundo desde hace unos años, jugando en el circuito de tenis en torneos de distintas categorías.

Primero, narró la desagradable experiencia que vivió en el año 2015 cuando fue contactado por "la mafia del tenis", para arreglar partidos y ganar apuestas. Contó que un día, a través de una persona de su confianza, un hombre lo contactó, vía mensaje directo de Facebook, y lo convocó a una reunión con la promesa de conseguirle un patrocinador que solventara su carrera: "Máster, avisame cuando estés por Buenos Aires, me gustaría tener una reunión con mi socio y vos por un tema de sponsoreo que seguro te va a andar. Espero tu respuesta. Abrazo", fue el mensaje que recibió el 1 de julio de 2015.

Marco acordó verse con esta persona al día siguiente en un bar de Belgrano ya que tenía planeado un viaje a Suiza donde se entrenaría. "Trunge" llegó solo y se sentó en una mesa en donde estaban dos hombres, que le dieron un mensaje estremecedor y que debía quedar allí: "Nosotros lo que tenemos es un sistema de apuestas y hablamos con los jugadores para arreglar partidos". Según declaró luego el tenista en el TIU, le ofrecían ganar entre 2.000 y 3.000 dólares por partido de Future, entre 5.000 y 10.000 en Challengers, y entre 50.000 y 100.000 por encuentros de ATP si perdía los partidos que le decían.

Además, le explicaron el modus operandi. Antes del partido que debía "tirar", lo llamarían a su teléfono celular desde un número oculto. Además, no debían tener contacto por WhatsApp ni por Facebook. En tanto que el jugador involucrado debía entregar el contacto de una persona de suma confianza, a la que le llevarían -consumado el hecho- el maletín o el sobre con el dinero en efectivo. Además, como para que se quedara "tranquilo" de que eran efectivos, a Trungelliti le dijeron que ya "trabajaban" con tenistas argentinos y extranjeros. Y le dieron 8 nombres.

Tras ese episodio viajó a Suiza y acompañado por su amigo que lo ayudaba con los entrenamientos, envió un email a la casilla confidencial de la TIU (Unidad de Integridad del Tenis), que de inmediato comenzó a pedirle capturas de pantallas, fotos y números de teléfono.

Recién en agosto, Marco volvió a recibir mensajes de los hombres que lo contactaron: "Mi campeón, espero todo bien en tu vida, siempre por cualquier cosa estamos en contacto. Espero que todo vaya súper", era uno de los mensajes. El santiagueño no tuvo más noticias sobre la TIU ni de los apostadores durante 2016. Tampoco en la mayor parte de 2017. Hasta que en diciembre de ese año, mientras hacía la pretemporada en Barcelona, lo contactaron los abogados independientes que trabajan para la TIU.

Desde Inglaterra, le hicieron otra entrevista -de una hora y media- por Skype, y le comunicaron que la investigación había avanzado. Pero no sabía concretamente a qué investigación se referían. La TIU quiso que el jugador prestara testimonio en los juicios a Federico Coria, Nicolás Kicker y Patricio Heras, investigados por distintas situaciones irregulares.

"Me quedé helado. No sabía que ese juicio existía", confesó Trungelliti.

Los abogados le entregaron las fechas de los tres juicios (entre marzo y abril). Él participó, por Skype, desde Barcelona. Para ello, la TIU le exigió buena calidad cámara y de Internet. Y así fue como Trungelliti se sentó frente a la computadora, vio la cara a los jugadores argentinos implicados en cada juicio (se encontraban en Miami), a los abogados, a la querellante, a la fiscal y al abogado de la TIU. Un momento incómodo y perturbador.

Entre mayo y septiembre de 2018, se supo el castigo para los tres tenistas argentinos, unos más duros que otros (suspensiones y multas económicas).

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